El coral blando unomia stolofinera, originario de las islas indonesias de Pulau Ambon, invade las costas venezolanas desde hace más de dos décadas y ha comenzado a alterar actividades humanas cotidianas, situación que amenaza con extenderse por todo el Caribe.
Esta especie, al no tener depredadores naturales en dicho mar, se ha reproducido a lo largo de miles de metros cúbicos agua venezolanas, afectando a corales pétreos y reemplazando el cristalino azul por tonos oscuros del fondo marino, categorizándose como una ‘pandemia biológica’.
Ante esto, el Ejecutivo Nacional, junto a delegaciones de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se encuentra trabajando en un plan para mitigar los efectos de este ‘desastre ambiental’, reuniendo a biólogos, ecologistas e investigadores en general.
Entre las propuestas de solución más contundentes para este caso, está la colocación de mantos sobre el coral, o erradicar al intruso con mangueras de extracción.
Para esto, según informes oficiales, la FAO aprobó una contribución de 5.900.000 dólares para el plan de control de esta especie exótica.








